La ratio ayuda, el nivel decide.

Hace unos días se publicaron las calificaciones del tercer ejercicio y, con ellas, finalizó la fase de oposición de la convocatoria 2025 para el acceso al Cuerpo de Subinspectores Laborales, Escala de Seguridad y Salud Laboral. Como ocurre al término de cada proceso selectivo de la Inspección de Trabajo y Seguridad Social, es habitual que comiencen a surgir diferentes interpretaciones sobre el desarrollo de la convocatoria, el nivel de exigencia del Tribunal o las razones por las que el número de aprobados ha sido inferior al de plazas convocadas. Sin embargo, creemos que un análisis riguroso debe partir de los datos objetivos y no de las sensaciones que inevitablemente acompañan a quienes acaban de finalizar una oposición de esta exigencia.

Una convocatoria con una ratio excepcionalmente favorable

La convocatoria de 2025 presentaba unas características muy particulares desde su inicio. El número de personas inscritas fue inferior al de convocatorias anteriores y, además, si ocurrió como sucede de forma habitual en las oposiciones de Subinspectores Laborales de Seguridad y Salud Laboral y una parte relevante de los inscritos finalmente no compareció al primer ejercicio o acudió con el objetivo de conocer el funcionamiento del proceso selectivo, sin haber realizado una preparación suficiente para competir en igualdad de condiciones. Si se analiza la relación entre el número de aspirantes que realmente afrontaban la oposición con posibilidades reales de obtener plaza y las 54 plazas convocadas, puede afirmarse que la ratio era extraordinariamente favorable, probablemente una de las mejores de los últimos años para acceder a la Inspección de Trabajo y Seguridad Social.

Precisamente por ello, el hecho de que finalmente aproximadamente la mitad de las plazas hayan quedado desiertas no debería conducir automáticamente a la conclusión de que el Tribunal haya sido especialmente severo. La función de un Tribunal calificador en un proceso selectivo de estas características no consiste en cubrir la totalidad de las plazas ofertadas, sino en verificar que quienes las obtienen acreditan el nivel jurídico y técnico necesario para desempeñar unas funciones que implican la vigilancia y control del cumplimiento de la normativa en materia de prevención de riesgos laborales, relaciones laborales y Seguridad Social. Dicho de otro modo, el número de plazas convocadas determina el máximo de aspirantes que podrán acceder al cuerpo, pero nunca reduce el nivel de conocimientos, razonamiento jurídico y capacidad técnica que debe demostrar cada opositor para superar el proceso selectivo.

Lo que nos dicen los tres ejercicios

La evolución de las calificaciones a lo largo de la convocatoria vuelve a poner de manifiesto que los tres ejercicios evalúan capacidades diferentes y que la oposición debe prepararse como un conjunto. El primer ejercicio exige una base amplia y sólida de conocimientos; el segundo introduce la necesidad de estructurar el razonamiento y desarrollar por escrito respuestas técnicamente fundamentadas; y el tercer ejercicio supone el paso definitivo hacia la aplicación práctica de esos conocimientos mediante la resolución de supuestos complejos en los que se integran cuestiones de prevención de riesgos laborales, relaciones laborales y Seguridad Social.

El hecho de que únicamente 27 aspirantes hayan superado finalmente la fase de oposición, pese a existir 54 plazas convocadas, pone de manifiesto que el nivel exigido por el Tribunal se ha mantenido constante durante todo el proceso selectivo. La convocatoria ofrecía una excelente oportunidad desde el punto de vista de la ratio entre aspirantes y plazas, pero esa circunstancia no eliminaba la necesidad de alcanzar el nivel jurídico y técnico requerido para superar cada uno de los ejercicios.

Una reflexión para quienes este año no han alcanzado el aprobado

Es comprensible que quienes no han conseguido superar alguno de los ejercicios necesiten un tiempo para asimilar el resultado. Después de muchos meses, incluso años, de preparación, es lógico atravesar una primera fase de frustración en la que se buscan explicaciones que permitan entender por qué no se ha alcanzado el objetivo.

Sin embargo, una vez pasado ese primer momento, creemos que conviene realizar un análisis que resulte realmente útil de cara a la siguiente convocatoria. Si atribuimos el resultado a factores completamente ajenos al opositor, el mensaje implícito es que el aprobado depende, en gran medida, de circunstancias sobre las que no existe capacidad de actuación. Y esa conclusión, lejos de ayudar, termina siendo profundamente desmotivadora.

La experiencia que acumulamos tras muchos años preparando opositores nos lleva a una conclusión muy diferente. Convocatoria tras convocatoria vemos alumnos que no consiguen superar un ejercicio y que, tras identificar sus puntos de mejora, modificar su forma de estudiar, reforzar determinadas materias o aprender a desenvolverse mejor en los ejercicios, obtienen plaza al año siguiente. Precisamente por eso creemos que el mensaje más esperanzador para quien este año no ha alcanzado el objetivo es que el nivel jurídico y técnico que exige la oposición puede adquirirse. Requiere tiempo, planificación y constancia, pero es un objetivo perfectamente alcanzable.

Los resultados de nuestros alumnos

Desde esa misma perspectiva analizamos también cada convocatoria como preparadores. Las estadísticas son importantes, pero únicamente tienen sentido si sirven para identificar qué ha funcionado, qué aspectos deben reforzarse y cómo puede mejorarse la preparación de la siguiente promoción.

En la convocatoria de 2025, nueve de nuestros alumnos superaron el segundo ejercicio. De ellos, seis alcanzaron el tercer ejercicio y los seis consiguieron superarlo, incorporándose así a los veintisiete aspirantes que finalmente han superado la fase de oposición. Naturalmente, este resultado supone una enorme satisfacción para todo el equipo, pero, sobre todo, constituye probablemente el dato que más valoramos de toda la convocatoria.

Quienes preparan o han preparado las oposiciones al Cuerpo de Subinspectores Laborales, Escala de Seguridad y Salud Laboral conocen bien la dificultad que entraña el tercer ejercicio. El caso práctico exige integrar conocimientos de prevención de riesgos laborales y procedimiento, identificar correctamente los problemas jurídicos y técnicos que plantea cada supuesto, fundamentar las actuaciones inspectoras y desarrollar una respuesta estructurada y técnicamente solvente dentro de un tiempo muy limitado. Esa complejidad también se traslada a la preparación. Elaborar casos prácticos que reproduzcan el nivel de exigencia del Tribunal y entrenar la forma de razonar que requiere este ejercicio supone un esfuerzo muy importante tanto para los preparadores como para los propios opositores.

Precisamente por ello, el hecho de que los seis alumnos que alcanzaron el tercer ejercicio consiguieran superarlo constituye uno de los resultados que más satisfacción nos produce. No se trata únicamente de una cuestión estadística, sino de la confirmación de que el trabajo desarrollado durante meses en la preparación del caso práctico ha permitido afrontar con éxito el ejercicio que, probablemente, exige un mayor nivel de madurez jurídica y técnica de toda la oposición.

Una enseñanza que trasciende esta convocatoria

La convocatoria de 2025 deja, a nuestro juicio, varias enseñanzas. La primera es que una ratio favorable entre aspirantes y plazas convocadas nunca garantiza el aprobado. La segunda, que el nivel jurídico y técnico exigido por el Tribunal se mantiene con independencia del número de plazas ofertadas. Y la tercera, quizá la más importante para quienes este año no han alcanzado su objetivo, es que el resultado de una oposición no debe interpretarse como una consecuencia de factores ajenos al opositor, sino como el reflejo del nivel de preparación alcanzado en ese momento.

Esa última idea, lejos de ser desalentadora, encierra probablemente el mensaje más positivo que deja esta convocatoria. Si el aprobado depende del nivel de preparación alcanzado, también significa que ese nivel puede seguir desarrollándose. La experiencia nos lo demuestra año tras año: muchos de los Subinspectores Laborales que hoy forman parte de la Inspección de Trabajo y Seguridad Social no obtuvieron plaza en su primer intento. Lo consiguieron después de analizar con honestidad sus puntos de mejora, replantear su preparación y mantener la constancia durante una convocatoria más.

Las estadísticas ayudan a comprender una oposición, pero nunca determinan quién aprobará la siguiente. Lo que realmente marcará la diferencia seguirá siendo, como en todas las convocatorias, el trabajo realizado desde el día siguiente a la publicación de las notas.

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