El descanso y los cuchillos de palo.

Se acerca incesante la fecha del primer examen de la oposición al Cuerpo de Subinspectores de Seguridad y Salud de esta convocatoria y ya hay muchos opositores sucumbiendo a la tentación de pisar el acelerador y dedicarse sólo y exclusivamente al estudio. Seguros de tener un superpoder, se plantean un mes en el que no levantarán la mirada de los apuntes. A ellos, tenemos algunas cosas que comentarles.

En nuestra experiencia como preparadores, hemos detectado dos tipos de errores clásicos en la distribución del tiempo de estudio. El primero, es el de aquellos opositores que, en aras de trabajar la salud mental y el control de los nervios, procrastinan a más no poder y llenan su día de actividades de autocuidado y organización de estudio, en lugar de obligarse a echar horas memorizando los apuntes, que es la única manera de aprobar la oposición. El segundo, no menos problemático, es el de las personas que, con toda la buena intención y enfocados en el éxito en la oposición, deciden eliminar los descansos semanales e, incluso, las pausas diarias, convencidas de que así llegarán mejor preparadas (spoiler: se viene un burn out). Por lo tanto, como en otros aspectos de la vida, la virtud está en el equilibrio.

Muchos de los que preparan la oposición del cuerpo especializado en Seguridad y Salud de la ITSS tienen conocimientos previos en PRL y, por tanto, se les presuprondría una capacidad de aplicación práctica y personal de las medidas preventivas y correctivas más comunes para atajar los riesgos psicosociales, en cambio, «en casa del hererro…».

Hagamos un ejercicio de abstracción y, por un momento, imaginémonos al opositor como un tabajador que ocupa un puesto que tiene las siguientes características: flexibilidad horaria y trabajo por objetivos. Básicamente, su tarea consiste en memorizar un contenido jurídico-técnico que se le va entregando con periocidad mensual. Se le brindan todos los medios necesarios para llevar a cabo la citada actividad y dispone de total autonomía temporal y decisional para su organización ya que sólo ha de realizar unos exámenes periódicos a modo de evaluación de su desempeño. Además, si nos basáramos en los factores de riesgo psicosocial habituales, deberíamos prestar especial atención a las relaciones y apoyo social, ya que nuestro querido opositor pasa muchas horas solo y aislado empeñado en la consecución de su objetivo.

Con todos estos datos, ¿qué le diría un experto en Prevención de Riesgos Laborales? Lo primero, como no hay nada que nos guste más que fundamentar nuestras propuestas con un precepto legal, recordemos lo que dice el artículo 36 del Texto Refundido del Estatuto de los Trabajadores:

«El empresario que organice el trabajo en la empresa según un cierto ritmo deberá tener en cuenta el principio general de adaptación del trabajo a la persona, especialmente de cara a atenuar el trabajo monótono y repetitivo en función del tipo de actividad y de las exigencias en materia de seguridad y salud de los trabajadores. Dichas exigencias deberán ser tenidas particularmente en cuenta a la hora de determinar los periodos de descanso durante la jornada de trabajo.»

¿Y qué dice el artículo 15 de nuestra queridad Ley de Prevención de Riesgos Laborales? Pues habla de «adaptar el trabajo a la persona» y, por ende, del ritmo de trabajo.

Por todo ello, estamos seguros de que cualquier prevencionista que se aproximara a la gestión del riesgo psicosocial de un opositor le diría que debe planificar los descansos al igual que el estudio. Nosotros, como preparadores, también lo hacemos y, aunque hay que tener en cuenta el caso concreto de cada uno porque, por ejemplo, no es lo mismo el contexto de un opositor que está a full time que el de uno que trabaja y tiene cargas familiares, vamos a dejaros aquí algunos de los consejos más habituales que damos a nuestros alumnos por si os fueran de utilidad:

  1. Planifica el estudio semanal integrando los descansos en la planificación.
  2. Deja un día de descanso completo a la semana e intenta dedicarlo a actividades y compañía que te llenen y te recarguen las pilas. Cuando se acerque la fecha del examen puedes reducir ese decanso a medio día, pero evita tomar esta decisión demasiado temprano.
  3. Esto es una carrera de fondo. Recueda que después del primer examen hay otros dos y que los periodos entre exámenes son especialmente duros. No te «quemes» demasiado pronto.
  4. Planifica también microdescansos durante el día y, si puedes, deja un descanso un poco mayor para hacer alguna actividad que no requiera de esfuerzo mental: haz deporte, sal a caminar… Intenta que esta actividad implique salir al exterior, ya que la exposición a luz natural es importante para los opositores que pasan mucho tiempo bajo un flexo.
  5. Recuerda que el descanso forma parte del trabajo de estudio, por ello, aleja los sentimientos de culpabilidad cuando no estés frente a los apuntes.
  6. Sé flexible. La planificación es una propuesta que no tiene en cuenta situaciones sobrevevenidas. Intenta seguirla todo lo que puedas, pero no te tortures si un día la cabeza no está para estudiar por algo que te haya sucedido, si eso te ocurre, deja los apuntes de lado y aprovecha para recargar pilas.
  7. Sé serio y comprometido. Cuando uno sigue la hoja de ruta con disciplina, las pequeñas desviaciones tienen fácil solución.

Un último consejo, trabaja el factor psicosocial de «relaciones y apoyo social» rodeándote en tu vida personal de gente que comprenda por lo que estás pasando y te apoye. Si, además, das con unos prepradores que te escuchan y te echan una mano más allá de la entrega del temario, igual podéis construir juntos una herrería que haga los mejores cuchillos del lugar, siempre cuidando la seguridad y salud de sus trabajadores 😉

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